Lady Gaga lució para la ocasión un diseño en negro de Thierry Mugler, su modisto fetiche, con una llamativa peluca verde. En realidad, le hubiera gustado llevar una rata como tributo a la ciudad de Nueva York, pero no le fue permitido.

Completaban su atuendo unas plataformas de más de medio metro y un corsé con sujetador de pinchos.

“He ahorrado dinero para comprar ropa ‘vintage’ de Mugler", dijo Gaga. “Tenía que hacerlo. Eso es para mí la moda”.
La diva agradeció a los presentes que le brindaran la sensación de ser una estrella antes de serlo. “Gracias por haber creído en mí”, añadió.


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